Amigos Navegantes:

viernes, 16 de octubre de 2009

CANCIONES PARA OLEG Y OKSANA ANTONIAK


CANCIÓN DEL VIENTO ALEGRE

(Traducción libre de una canción popular ucraniana)

(Diciembre 2002)


Tú que has andado mil caminos y ciudades,

mares azules, montañas verdes...

Pregona por los cuatro puntos cardinales

la canción mágica del viento alegre.

Cántanos de las cumbres desiertas

y el misterio profundo del mar...

Disfrutemos del viento, la fiesta

que las aves celebran con dulce trinar.

Si cantamos juntos venceremos,

si reímos juntos viviremos...

Cantemos y riamos, luchemos al compás,

que la vida siempre triunfará.

Tú que aprendiste la canción de la alegría,

de la dulzura y de la nobleza...

Enséñanos a respirar con valentía

la eterna música de la grandeza.

Cántanos de las cumbres desiertas

y el misterio profundo del mar...

Disfrutemos del viento, la fiesta

que las aves celebran con dulce trinar.

Si cantamos juntos venceremos,

si reímos juntos viviremos...

Cantemos y riamos, luchemos al compás,

que la vida siempre triunfará.




MI MADRE.

(marzo 2004)


A ver si tú sabes quién es la persona

Que siempre me espera y que colma mis horas,

Que da su calor sin medida,

Que empuja y alumbra mi vida.

ESTRIBILLO:

La luz que despierta, la sombra que calma,

Sonrisa del agua besando la siembra…

¡Mi sueño, mi piel, mi alimento!

(Mi madre es dulzura de hojaldre)

¡Mi madre es mi voz y mi aliento!

¡Mi estrella y refugio: Mi madre!

2.

Me cura con besos, me viste de sol,

Me hace ricos guisos con salsa de amor

Me da su alegría y su fuerza,

Me quita el cansancio y la pena.

3.

(MÚSICA)


TÚ QUISISTE... YO APRENDÍ

(marzo 2009)


Tú quisiste que aprendiera

vocales y consonantes

y yo aprendí de tus labios

palabras dulces y grandes;

tú me enseñabas las letras

y en vez del abecedario

aprendí que es importante

la palabra verdadera.


Maestro,

tú me enseñaste a aprender

en la escuela de la vida

con cabeza y corazón.


Maestra,

siempre te recordaré,

siempre serás la chispita

que ponga a andar mi motor.


Tú querías enseñarme

las reglas de la aritmética

las plantas, los continentes,

los huesos y los planetas;

yo aprendí a multiplicarme

y a cultivar mis simientes,

a resolver los problemas,

a crecer y a superarme.


Maestro,

tú me enseñaste a aprender

en la escuela de la vida

con cabeza y corazón.


Maestra,

siempre te recordaré,

siempre serás la chispita

que ponga a andar mi motor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario