Amigos Navegantes:

martes, 13 de octubre de 2009

ELEGÍA A RAFAEL PACHECO OSUNA


COPLAS POR LA MUERTE DE UN POETA

Publicada en la revista de la Virgen de Gracia de Zambra en octubre de 2001


Las aguas guardan silencio,
los caños lloran enjutos
y el aire es grave y espeso
porque Zambra está de luto
que ha muerto Rafael Pacheco.

Se nos fue un poeta fino,
un trovero de eminencia,
versando emprendió el camino
blanco y fiel de la presencia
ante el impresor divino.

El camino azul del Cielo
que en el año veintitrés
lo alumbrara en Montenegro
y que curtiera su piel
con brillos color trigueño.

Allí creció al sol y al viento
y encañó cual sementera,
fue gañán y fue cabrero,
durmio agostos en la era
y aprendió a contar luceros.

Sobrio era de compostura
y de elegante nobleza,
en su menuda figura
cabían razón y entereza
fueran bravías o maduras.

Entre amapolas vivió
amado por sus mujeres,
madre y mujer las amó,
y entre todos sus quereres
sus dos hijas el mayor.

Con sacrificio y apuros
les costeó una carrera
pues los tiempos eran duros;
quiso que ellas tuvieran
la cultura que él no pudo.

Pero aunque no fuera culto
tenía sensibilidad
y eran su tesoro oculto
su moral, su humanidad,
su voluntad de hombre justo.

Cada año sus poesías
invitaban a la fiesta,
hablaban de las vaquillas,
las damas y la verbena,
la concordia y la armonía.

Hablaban con alma y carne
de las dos Vírgenes guapas:
de la Estrella de los Mares
y de la Llena de Gracia,
las dos luces que más arden.

Rimando se fue a los cielos,
subió cantando su ausencia,
dejó a sus hijas sus versos
y sus coplas, una herencia
mayor que olivos ni aceros.

Digo yo que llegaría
cantando al Portal del Cielo
y a San Pedro le diría:
- "Fui hombre humilde y sincero,
bueno de noche y de día."

- "Soy Rafael Pacheco Osuna
de Montenegro y de Zambra
y mi cuerpo de aceituna
mece la Virgen de Gracia
dormido en su media luna."

- "Ella me besa la frente
y yo por fin veo su cara
de soles resplandecientes;
me da a beber de su gracia
en chorros de su alta fuente."

En las revistas del Cielo
estarán de enhorabuena
teniendo un simpar trovero
versándoles las verbenas
con cariño y con esmero.

Y Zambra entera se queda
silente y como esperando
sus coplas de oro y de cera
con que le siga cantando
las virtudes y las penas.

¿Porqué Rafael, si en ti pienso,
si te soy honesto y franco,
siendo tú de Montenegro
te veo en un valle blanco
y dorado, lleno de versos?

Ya callo y queda con Dios:
Si quieres llevar la cuenta
de quien extraña tu voz,
yo soy José Puerto Cuenca,
tu seguro admirador.



No hay comentarios:

Publicar un comentario