BLOG del poeta a ratos ganados, JOSÉ PUERTO CUENCA. Recojo aquí mi paseo distraído más que carrera literaria, los recitales a los que he asistido y las publicaciones y antologías en las que he participado. Bienvenido a ésta su casa si vienes con la sana y decorosa intención de leer y conocer mi obra; pasa, acomódate y sirvete a tu gusto, siempre que cites mi autoría como es de ley. Gracias por la visita.
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jueves, 4 de julio de 2013
XX NOCHE FLAMENCA DE ZAMBRA Y FANDANGOS ZAMBREÑOS
sábado, 17 de octubre de 2009
A MANERA DE PREGON
Estas letras fueron la página de presentación del Programa de las Fiestas de San José Obrero de El Nacimiento de Zambra de mayo de 1988, cuando yo formaba parte de la Junta de Festejos.
A Manera de Pregón
¡Vecinos! Pasó el invierno,
y la rosa y la azucena
llegaron con el buen tiempo.
Para celebrar sus fiestas
se engalana El Nacimiento.
Ya se enjalbegan las casas,
se sale de los rincones,
se preparan las bengalas
y relucen los colores
de bombillas y guirnaldas.
El aire huele a romero,
a “hermosura y luz no usada”
a flor y a vestido nuevo;
y se alegran las muchachas,
los chiquillos y los viejos.
“La vara de San José
todos los años florece”
y la fiesta de cartel
que El Nacimiento merece
vengan y vean lo que es:
Hay subastas y verbenas,
desfiles y pasacalles,
actuaciones y carreras;
y otros muchos mil detalles
que dejan la boca abierta.
Y a ese patrón bueno y santo
del pueblo y nuestras familias
que bendice nuestros campos
le cantamos en la misa
sevillanas y fandangos.
Él supo ver el misterio
de divina Encarnación,
sus manos de carpintero
criaron al Hijo de Dios.
¡No es de adornar un muñeco!
Y por eso El Nacimiento
lo festeja y lo celebra
con lujo, gozo y talento,
con emoción verdadera,
con hermandad y sentimiento.
Y extraños que a visitar
vengan el Uno de Mayo
a esta sana vecindad,
en coche, a pie o a caballo,
bien recibidos serán.
Nuestro pueblo es noble y viejo,
tiene solera y copete;
¡y no somos cortijeros
que tiran cuatro cohetes
de esos de espantar mochuelos!
Nuestra fiesta nació grande
y grande continuará,
que es la fe y es el talante,
la franqueza y la amistad
que nos une a nuestro Padre.
¡Que repique la campana!
¡Que baile el sol con la luna!,
que este pueblo está de gala
celebrando la fortuna
de que mana su agua clara.
Ya la junta os pediría,
forasteros y vecinos,
que no pare la alegría,
que corra el agua y el vino
y sea sonado este día.
También pedimos perdón
si algún fallo se comete,
porque no es nuestra intención;
y San José le agradece
a todos su aportación.
jueves, 15 de octubre de 2009
EL TIEMPO DE ZAMBRA
COPLAS A LA GRACIA VIRGEN
domingo, 20 de septiembre de 2009
CIEN VERSOS DOCENOS
CIEN VERSOS DOCENOS POR CIEN AÑOS,
DE FAVORES LLANEROS CARMELITANOS
Este poema fue publicado en la revista de las FIESTAS DEL CARMEN DE LLANOS DE DON JUAN, si no recuerdo mal en Agosto de 2004, con motivo del centenario de la fundación de la ermita de Ntra. Sra. del Carmen.

Un siglo son cien años, cien docenas
de meses, cuatrocientas estaciones,
cien Sanjuanes y un ciento de Nochebuenas
treinta y seis miles de lunas y de soles
y casi un millón de horas y faenas,
hijas de cinco o de seis generaciones
con sus luchas y esperanzas, con sus penas,
sus atinos, sus destinos, sus sudores….
¡Si los viejos levantaran la cabeza!
¡Si viviéramos nosotros sus dolores!
Siglo veinte, dice el tango “Cambalache”,
fue un despliegue febril de maldad insolente,
un océano de plomo anegado en sangre,
hervidero infernal de la mala leche:
Hubo guerras inciviles y mundiales,
exterminios y matanzas indecentes,
las trincheras en los campos, y en las calles
barricadas, balaceras y piquetes…
¿Cómo pudo tanto odio amontonarse
y prender fuego a los cinco continentes?
Ardió España, no sabemos quién ganó,
que perdimos todos, eso sí es seguro,
y los odios se aplacaron con dolor,
con miserias y estraperlos de pan duro,
disciplinas de cuartel y religión.
Muy despacio nos fue cambiando el futuro,
Hubo industria, turismo y emigración
(se arrumbaron los candiles y carburos)…
¡Quién el día que Frasquito se murió
se acordaba de aquellos años de apuros!
La tortilla se cambió y resucitaron
los fantasmas viejos de las dos Españas:
Los azules y los rojos atronaron
con sus voces, sus consignas, sus pancartas,
y rabiosas, sus banderas ondearon.
Menos mal que al fin ganaron las palabras
y las botas militares fracasaron
cuando el Rey mandó parar y templar gaitas…
¿Cómo por culpa de cuatro desalmados
pudo hacerse de España una Yugoslavia?
Desde entonces vivimos en democracia
y se alternan los que ocupan el sillón.
A esta España de opulencia y de falacia
ni la mismita madre que la parió
la conoce ya, según cambió su gracia:
Hay “progreso” (¿pero a dónde?), “educación”
(¿y con qué fin?), “bienestar” (¿pesetocracia?)
y “sanidad” (¿mas cuánta en el corazón?...)
¡Cuánto tardará en llegar la aristocracia
a la entraña del pueblo, a cada rincón!
En mil novecientos tres, Virgen del Carmen,
pusiste rumbo a los Llanos de don Juan
y te hicieron una ermita donde anclaste
tu Misericordia hermana de la mar;
desde entonces, como el mar, limpias y barres
con las olas de tu manto la maldad
y a todos los que pedimos tu dictamen
nos socorres con amor y con piedad…
¿Madre mía, cuándo será que se inflamen
nuestras velas con un viento de Verdad?
Tú nos libraste de crímenes y guerras,
de incendios, de terremotos, de inmundicias,
epidemias y de otras grandes tragedias…
Mas no pudiste librarnos de la insidia
que nos hiere en lo más hondo y nos enferma,
ni del lerdo dormitar de la desidia
que nos prende, nos ata y nos encarcela
congelando en el alma la luz más tibia…
¡Si pudieras líbranos, Madre Serena,
de las punzantes heridas de la envidia!
Tú que antaño brillabas en sementeras
y en acequias como cintas plateadas,
y alumbrabas en los cielos de las eras
altos tesoros de trigos y cebadas,
haz que brille por toda la carretera
tu clemencia campechana y confiada,
y que todos enarbolen por bandera
tu pañuelo fino de bondad doblada…
¿No pudieras, Madre, Blanca Marinera,
envolvernos en tu claridad salada?



