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domingo, 3 de octubre de 2010

SEGUIDILLAS PEDROCHEÑAS


Sigo con las seguidillas... Esta vez publico una serie que con el título genérico de SEGUIDILLAS PEDROCHEÑAS le dedico al grupo folk ALIARA de Pozoblanco. Están inspiradas en el ambiente del País de los Pedroches como ellos lo llaman y que inspira sus preciosos arreglos de canciones tradicionales. Sin duda uno de los mejores grupos folk de España y que ha realizado a lo largo de una larga trayectoria de años un trabajo impagable de recuperación del patrimonio musical y cultural de la Sierra de Córdoba.  Aquí os dejo su página web.

 
http://www.myspace.com/aliarafolk


Si quieres escuchar al grupo en una actuación el el festival Pozoblanco Folk 2007, aunque con no muy buen sonido, deten el saludo musical que estará sonando picando en el reproductor que aparece en la columna lateral del blog y pica en el play de este reproductor:


I SEGUIDILLAS TORERAS

Tu abuelo un par de cuernos
siempre llevaba
al hombro, aunque tu abuela
no lo engañaba.
Que no es cornudo
todo aquel que currela
por ver un duro.

Ella se los ponía
pa que aliñara
mojetes y gazpachos
con la aliara.
¡Qué bien sabían
picaillos, pimporretes
y alboronías!

Merendando en el campo
sacaba el asta
hasta que ya tu abuela
decía:-¡Basta!
Chorros de aliara:
fuente que tus abuelos
sabrosearan.

Flor de aceite y vinagre
les daban gusto
metidos en dos cuernos
sin ser cornudos.
Como eran mochos
en lugar de envestirse
se hacían un ocho.

Así salió tu madre
tan sazonada
y tú una ensaladita
bien aliñada.
Que la ensalada
si no lleva su aliño
no sabe a nada.

Y así estoy yo, mocita,
con tus aliños
prendado y boquiabierto
por tu cariño.
Da la aliara
cornadas en el pecho
fuertes y bravas.


II SEGUIDILLAS VAQUERAS

Vaquerita graciosa
dulce y salada,
hueles a yerba fresca
y a flor granada.
Y hasta mí llega
la flor de tu hermosura,
pura y serena.

Cuando llevas tus vacas
a la dehesa
eres la virgen diosa
de la majeza.
Que no eran Ceres
ni Venus ni Minerva
lo que tú eres.

Al rayar la mañana
te veo ordeñando,
tu hermosura en el cubo
va chorreando.
Diez cubos llenos
de leche y de manteca,
niña, te quiero.

Yo ordeñaría, niña,
si me dejaras,
la espumita sin mancha (en)
tus fuentes claras.
Que me sostengo
adivinando espumas
de tus dos pechos.

Una leche, dos leches,
tres, cuatro leches,
vaquerita me bebo
las que tú me eches.
Tu leche bebo
a buchitos y a besos
y a ti me entrego.

Los chorros de tus manos
brotan espesos
la gracia de tus dedos
cuaja los quesos.
¡Qué miga tiene
quedarme yo cuajado
con tus vaivenes!

III  SEGUIDILLAS  BELLOTARIAS

Cómo quieres que te quiera
y que me calle:
¡Te quiero más bellotas
que hay en el valle!
¡Que las encinas
colgadita en el aire
tienen su mina!

Cómo quieres quererme
de tapadillo…
¡Bellotas, más bellotas
con cascabillo!
Que no te fíes
de quien no lleva boina
y de ti se ríe.

Por dulces y por frescas
y por sabrosas
confundo yo tus besos
con las bellotas.
¡Qué sabrosura!,
los besos con bellotas
¡qué miel más pura!

Para saber a dónde
mi amor alcanza
rájame cual bellota (y)
ponme en las ascuas.
¡Que las bellotas
si en amores se abrasan
saltan y explotan!


IV   SEGUIDILLAS PORQUERAS
 
Tu madre no me quiere
por ser porquero,
pero bien se relame
con mis torreznos.
Será que el cerdo
si más negro por fuera
mejor por dentro.

Dile que soy porquero
y a mucha honra,
repletica de lomo
llevo la alforja.
Dime –“Sí  quiero”,
no faltará el avío
para el puchero.

Gruñidos de lechones
son cante jondo,
romanzas que cantara
Marcos Redondo.
Tienen un timbre
tan fino y tan  realzado
como una mimbre.

Andares jamoneros,
danza serrana,
familia de la polca
y de la pavana.
¡Más alimentan
andares y gruñidos
que las arencas!

Que la roña del cuerpo
el jabón la quita
y la roña del alma
ni agua bendita.
Sucios por fuera,
muchos que son por dentro,
quedar quisieran.

¡Si hasta los cagajones
dan alimento!:
berenjenas, tomates,
melón, pimientos...
¡Cómo me hechiza
el ver nacer gruñendo
tanta hortaliza!

“Si quieres ver tu cuerpo
abre el de un puerco”,
si quieres ver mi alma
te abro mi pecho.
Yo por tus huesos
me muero y que la carne
para los perros.

Saca de mí morcillas,
lomo y jamones,
y prueba las enjundias
de mis amores.
Di qué más quieres
si te doy mis entrañas
quién más te quiere.

Pues por ti yo me encuentro
sacrificado,
colgado boca abajo (y)
despedazado.
Que mis pedazos
sólo se pondrán juntos
contigo en brazos.

Tendremos porquerillos
y vaquerillas,
mozos sanos y alegres
de pajarillas.
Nuestros retoños
saldrán con buena leche
y buenos redaños.