Amigos Navegantes:

miércoles, 22 de febrero de 2012

RECITAL DE POESIA RELIGIOSA Y DE COFRADÍA 2 DE MARZO

Ni que decir tiene que invito y espero a las amistades que puedan estar... Yo no soy muy cofradiero que digamos, mi poesía es más espiritual que religiosa, pero es lo que me sale...


jueves, 16 de febrero de 2012

MI ALMA LUZANDANTE

Escribí este poema a proposito y lo recité, junto con los Haykus del patio, en el Primer Encuentro de Poetas Andaluces de Ahora que tuvo lugar en Córdoba en noviembre y del que ya dejé reseña en este blog. Como ya va estando cerca el 28 de febrero, Día de Andalucía, he querido dejarlo aquí para que se conozca. Tal cual aparecerá en la antología que se está preparando y que confiamos ver pronto publicada. Habrá a quien le parezca una visión muy idealizada del alma andaluza... Así me salió, así la siento.

Mi alma luzandante

A Mª Atonia Gutiérrez Huete




        Yo no sé muy bien quién soy
    mas estoy cierto
de que mi alma es ya muy vieja
    y atesora
        su memoria cual melón dulce y maduro
    en el misterio hondo y recóndito del pozo,
como un tesoro hundido en el Mar Nuestro.
    Mi alma es un mosaico de teselas,
geometría de leyes, arabescos
    y azulejos de versos amasados
        con las luces del oro de Tartessos,
    y los brillos mercaderes de Cartago.
        

Mi alma sube airosa de la Tiñosa al Veleta,
baja suave de Zambra hasta Sanlúcar,
        del Anzur al Genil,
                 del Genil al Río Grande;
    y va creciendo en tallos y en rizomas,
va enverando con el sol de junio,
    fermentando a la luz de la vendimia...



Mi alma es pulpa de fruta volandera,
    mi alma es ácida como gamboa de Priego,
        como limón de Cártama,
        como naranja whasingtona de Palma y Peñaflor,
        pero macera besos dulces de brevas de Alhaurín,
    besos tropicales de chirimoyas de Motril,
besos apretados de granadas y de racimos de Moriles
        besos reventones de cerezas de Alcalá y fresón  de Palos.


 Mi alma pinta el campo con todos los pinceles;
    rojo tomate elegido y oro girasol de los alcores,
 verde espárrago de Huétor y azul floral de Chipiona;
    mi alma malva berenjena de Zafarraya
        y blanca de sal y arroz  de la marisma.
    Mi alma es aceite y trigo, trigo y vino, vino... y aceite.
        Mi alma es verde y naranja, verde y blanca,
            verde y roja, verde y cárdena,
    mi alma es verde y oro, verde y oro, ¡verde.... y oro!
            
Mi alma huele a tomillo y alhucema,
    a pan caliente, a matalahúga,
        a ajonjolí tostado y a canela,
            a lúpulo, a vinagre, a moscatel,
        a espeto, a biznaga y a salmuera;
    mi alma huele a puerto y playa,  a huerto y dehesa,
        a lagar sangrante y almazara en vela.
              
    Mi alma va desnuda, aunque la veas
vestida con talit judío y sedas de Damasco,
    con túnica de monja y falda de gitana
        con hábito de luces y traje nazareno;
    mi alma reza mientras bebe
        y baila mientras hace penitencia.

    Mi alma navega y cabalga lomas de agua,
        siembra pañuelos, conjura tempestades,
            mi alma torea a la muerte y las mareas
        y resucita meciendo la amargura;
mi alma sabe lanzar con la voz llena
    raudales de jilgueros y calandrias,
        bálsamo verderón de ruiseñores
    que espanta el mal y sana con acordes
            briosos y compases de fandangos.
        

     Mi alma se curtió a los siete soles
y se añejó al relente de las siete lunas,
    mi alma es una alfombra voladora
        y un surtidor brillante de mercurio
que celebra a la Tierra, a la Madre oferente,
    a la fecundidad sangrante y dadivosa:
        Mi alma es el Rocío del Valle y de la Sierra,
    Altar Celeste de Aurora y Esperanza;
mi alma es Salud de Victoria y Fuente Santa,
    Dolor y Angustia  y Consolación y Gracia;
        mi alma es Cabeza de Reyes y Remedios,
            Vereda de Ángeles y Estrella de los Mares.
    Mi alma alumbra miradas llorosas y suspiros,
        venencia verbos vivos, destila claridades.
    Mi alma resplandece en el aceite votivo
        de lucernas, velones y candiles,
    mi alma deja estelas de luz por las umbrías
        y teje resplandores que derriten
            los dientes cariados de la noche.

    Mi alma es sol del Sur, mi alma es tuya,
        para ti mi calor inmarcesible;
mi alma es romera madrugadora
    en marcha hacia su propio santuario;
y a la vez duerme ausente en la demencia
    senil de su cosecha y casi olvida
        quien soy, quién eres tú y de dónde vienes,
mas sabe recibirte diligente
    y te pone la mesa y te convida
        con lo mejor que guarda en su despensa...
    
    Mi alma sabe amar y celebrarte,
    mi alma te acompaña y te corteja,
    en un baile de polen fecundante,
    mi alma de azahar, mi alma abeja,
    mi alma peregrina y luzandante.